Recomendación: ¿Lavarse con agua caliente hace que salgan arrugas en la cara?

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Al hacerlo, aumenta la pérdida transepidérmica de agua y, como consecuencia, la piel se deshidrata más.

Hace frío. Llueve (¡por fin!). Y el cuerpo nos está pidiendo a gritos una ducha bien caliente. Pero, ojo, que abusar del agua caliente no le sienta nada bien a nuestra piel, especialmente, a la de la cara.

¿Por qué no es recomendable lavarse la cara con agua caliente? ¿Cómo influye en nuestra piel? José Luis Ramírez-Bellver, dermatólogo de Clínica Dermatológica Internacional (Madrid), nos lo explica: «Porque aumenta la pérdida transepidérmica de agua y, como consecuencia, la piel se deshidrata más. Esa mayor sequedad puede producir o empeorar algunas patologías, como la dermatitis seborreica; además por su efecto vasodilatador puede acentuar cuadros de cuperosis (rojeces), rosácea, acné, etc.

¿Quiere decir esto que el agua caliente, al producir una mayor sequedad cutánea, acelera la aparición de arrugas y otros signos de la edad? No necesariamente. «Una piel seca no envejece antes que otros tipos o estados, pero, desde luego, tiene una textura peor, es menos luminosa y, en definitiva, presenta una peor calidad global».

Entonces, ¿cuál sería la temperatura ideal? «Agua tibia, a ser posible, ‘tirando’ a fría. El frío tiene un doble efecto vasoconstrictor (‘cierra’ los capilares) y antiinflamatorio que resultar muy beneficioso para nuestra piel».

Pero, cuidado, que tampoco hay que pasarse, ni dejarse llevar por esos trucos de belleza que tanto furor causan en Tik Tok: «Salvo en determinadas circunstancias (tras algunos láseres, tratamientos inyectables, etc.) en las que se busque obtener un efecto antiinflamatorio potente, no recomendamos la aplicación directa de hielo sobre la piel, ya que, a pesar de que puede producir un importante efecto vasoconstrictor de forma inmediata, posteriormente induciría una vasodilatación que podría originar la aparición de rojeces y deshidratación».

Además de la temperatura del agua, ¿qué más deberíamos tener en cuenta? ¿Podemos utilizar ‘cualquier jabón’ para lavarnos? ¿Cuál sería el más indicado? «Sin duda, cualquier limpiador o gel especialmente diseñado para el área facial, es decir, que tenga unas características distintas a las del resto de la piel. Dependiendo de si tenemos tendencia acneica, piel deshidratada o estamos realizando algún tratamiento, etc., la textura variará: mejor que sea gel (si queremos ‘secar’), crema (para reparar-hidratar)».

¿Cuántas veces nos deberíamos de lavar la cara al día y cuándo? Ramírez-Bellver nos saca de dudas: «Al menos, dos veces al día. Es conveniente que, por la mañana, retiremos los restos de los productos usados la noche anterior y, de este modo, preparar la piel para lo que vayamos a utilizar. Por la noche, es especialmente importante esmerarse en la limpieza de la piel para retirar todo aquello con lo que hemos estado en contacto: contaminación, maquillajes, etc. En el caso de la gente que tenga que usar la mascarilla todo el día o durante largos periodos de tiempo se recomienda una tercera limpieza, que puede no ser tan exhaustiva, a mediodía».

Este especialista hace hincapié en la importancia de utilizar, tras el lavado, «una crema hidratante adecuada a nuestras necesidades para restablecer la barrera lipídica que frena la pérdida de agua».

Lavarnos con agua caliente, ponernos hielo… ¿Qué más cosas hacemos cotidianamente que perjudican a la piel de la cara? «Más que cosas que hacemos que puedan perjudicarnos, creo que son más las cosas que dejamos de hacer las que van minando la salud de nuestra piel poco a poco. Detalles como no usar protector solar; no lavarnos la cara – al menos- antes de acostarnos; no consultar a un especialista antes de aplicarnos ‘remedios caseros‘ cuando tenemos alguna alteración o patología», concluye.(El Mundo).