La intervención de agentes federales del servicio de inmigración ICE y de la Guardia Fronteriza en Minneapolis terminó el sábado 24 de enero con la muerte del hermano del médico Alex Pretti († 37). El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos dice que el hombre sacó un arma durante el incidente y amenazó a los agentes, quienes usaron fuerza letal. Sin embargo, pruebas y grabaciones de vídeo publicadas recientemente arrojan fuertes dudas sobre esta versión.
Una mujer que estaba filmando el incidente cerca testificó que Pretti tenía un teléfono en la mano y estaba registrando el momento de la intervención. Al mismo tiempo, intentó socorrer a otra mujer que había sido atropellada por los agentes. Las imágenes no muestran al médico empuñando un arma ni actuando violentamente en momentos críticos. Un testigo declaró públicamente que sólo después de que Pretti fuera derribado al suelo y rodeado por varios agentes se escuchó una breve serie de disparos.
También entró en la investigación la cuestión del arma que Pretti portaba legalmente. Se trataba de una pistola Sig Sauer, que ya ha tenido casos de disparos accidentales en el pasado, por lo que no se puede descartar la posibilidad de que el primer disparo se haya realizado accidentalmente después de que el agente lo hubiera disparado, escribe el American New York Post.
Pretti era ciudadana estadounidense sin antecedentes penales y trabajaba en la industria de la atención médica, según las autoridades locales. Sus familiares y público señalan la diferencia entre el comunicado oficial de las autoridades y lo que muestran los videos tomados por los testigos. El caso se ha convertido en una de las críticas de las fuerzas de inmigración de la ciudad, que se enfrentan desde hace tiempo a tensiones por ataques e injerencias en las instituciones financieras.
Otros acontecimientos de los últimos días también se reflejan en el debate público. En otro conflicto con el gobierno, Renée Good, madre de tres hijos, también fue baleada, y en relación al proceso migratorio, el público también conoció el caso de Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años que fue detenido por agentes de ICE sin que sus padres, según evidencia, fueran utilizados como cebo para atraer a otros al hogar. Los críticos advierten que estas historias juntas pintan un panorama inquietante de los métodos utilizados por los funcionarios de inmigración estadounidenses.
El suceso ya está siendo investigado por autoridades federales, y el presidente Donald Trump también se ha pronunciado al respecto, prometiendo investigar las circunstancias de la intervención. Sin embargo, las contradicciones entre las pruebas, las imágenes de vídeo y la versión oficial siguen alimentando la desconfianza pública y la presión para que se lleve a cabo una investigación independiente de todo el incidente.







