Leer el discurso del presidente Prabov en Davos como un contraesquema global

El comisionado del PT Pelindo, Arief Poiuono. Foto de : inside

jpnn.com – El mundo no está bien hoy. El orden global, que durante las últimas tres décadas estuvo impulsado por la globalización, el libre comercio y la relativa estabilidad geopolítica, se encuentra ahora en la fase de shock estructural.

La guerra entre Rusia y Ucrania no ha terminado, el conflicto en Gaza está sacudiendo la estabilidad de Oriente Medio, las tensiones en el Mar de China Meridional siguen acosando a Asia, mientras que la rivalidad entre Estados Unidos y China se parece cada vez más a una nueva guerra fría en su forma económica, tecnológica y financiera.

El presidente Prabovo durante un discurso en VEF, Davos, Suiza, el jueves (22/1) por la noche. Foto de : Palas

En el frente económico, el mundo enfrenta una paradoja de múltiples niveles, caracterizada por una alta inflación en los países desarrollados, una desaceleración del crecimiento global, crisis de deuda en muchos países en desarrollo y la fragmentación de las cadenas de suministro internacionales.

El sistema financiero global es cada vez más frágil, marcado por la inestabilidad de los flujos de capital, el fortalecimiento del dólar estadounidense, que ejerce presión sobre las monedas de los países en desarrollo, así como la práctica cada vez mayor del armamento financiero a través de sanciones y restricciones al acceso a los sistemas de pagos internacionales.

En el contexto de la seguridad, las amenazas ya no son sólo de naturaleza militar convencional. La alimentación, la crisis energética, el cambio climático y las disrupciones tecnológicas se han convertido en nuevos factores desestabilizadores que afectan directamente la vida social y la legitimidad del Estado. El mundo está entrando en una fase de policrisis, es decir, formas de crisis que se superponen y se refuerzan mutuamente.

En medio de esta situación, el discurso del presidente Prabov Subjant en el Foro Económico Mundial (FEM) Davos 2026 se vuelve relevante para ser leído no como retórica diplomática, sino como un contraesquema estratégico a una dirección global cada vez más incierta.

El fracaso del viejo modelo global

En las últimas décadas, muchos países -incluidos los países en desarrollo- han adoptado las recetas de la globalización neoliberal: liberalización del mercado, desregulación, privatización y limitación del papel del Estado. Este modelo fomenta el crecimiento, pero también crea desigualdad, vulnerabilidad externa y erosión de la capacidad estatal.

El discurso del presidente Prabov en Davos 2026 muestra que Indonesia no sólo está reaccionando a la crisis global, sino que ofrece un marco alternativo.



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