Según un informe de Reuters, Google acordó pagar 68 millones de dólares para resolver las acusaciones de que su asistente de voz estaba espiando ilegalmente a los usuarios, entre otras cosas, mostrándoles anuncios.
Google no admitió haber actuado mal en el acuerdo de la demanda colectiva, que acusó a la empresa de “interceptación y registro ilegal e intencional de comunicaciones confidenciales de individuos y posterior divulgación no autorizada de esas comunicaciones a terceros sin su consentimiento”. Luego, la demanda alegaba que “la información obtenida de estos registros fue transferida indebidamente a terceros para publicidad dirigida y otros fines”.
El caso se centra en una “falsa aceptación” en la que se acusa al Asistente de Google de habilitar y registrar las comunicaciones de los usuarios a pesar de que no se les solicitó intencionalmente que lo hicieran con la palabra Wake. TechCrunch se ha puesto en contacto con Google para hacer comentarios.
Los estadounidenses sospechan desde hace mucho tiempo que sus dispositivos los espían de manera inapropiada. Estas dudas han dado lugar cada vez más a denuncias de negligencia legal. En 2021, Apple acordó pagar 95 millones de dólares para afirmar que su asistente de voz, Siri, grababa las conversaciones de los usuarios sin que estos lo solicitaran.
Google, al igual que otros gigantes tecnológicos, se ha enfrentado a más demandas relacionadas con la privacidad en los últimos años. El año pasado, la empresa acordó pagar 1.400 millones de dólares al estado de Texas para resolver dos demandas que afirmaban que la empresa violaba sus leyes de privacidad de datos.







