En enero tuvieron lugar en Chipre una serie de acontecimientos que atrajeron la atención de las fuerzas de seguridad y diplomáticos de toda Europa. El diplomático ruso Anton Panov (†47) fue encontrado muerto en la embajada rusa en Nicosia. El cuerpo se encontraba dentro de un edificio fuertemente custodiado y las autoridades locales lo encontraron después de una larga demora.
¿La embajada mantuvo la muerte en secreto?
Según información de medios extranjeros, debería haberse suicidado en la horca. Sin embargo, la policía no pudo ingresar al área donde descubrieron ni realizar su propia investigación. Esto se debió a la protección diplomática de la víctima y a la Convención de Viena, según la cual el país receptor debe obtener permiso para realizar actividades diplomáticas. No fue dado.
Además, resultó que las autoridades no fueron informadas de la muerte inmediatamente, sino sólo después de unos días. El hecho de que supuestamente se descubriera que la carta de saludo nunca llegó a manos de la policía suscitó más dudas.
Una misteriosa desaparición y un cuerpo en un barranco
La crisis se agravó aún más cuando quedó claro que Panov murió apenas un día después de que se denunciara la desaparición del oligarca ruso Vladislav Baumgertner († 53).el ex jefe del gigante agrícola Uralkali.
El empresario desapareció de su casa cerca de Limassol, donde debía asistir a una reunión de negocios. Dejó de comunicarse y la señal de su teléfono fue vista por última vez en una remota zona rocosa cerca del pueblo de Pissouri. El mal tiempo complicó la extensa búsqueda en la que participaron policías, defensa civil, helicópteros y aviones.
No fue hasta varios días después que el cuerpo, que se encontraba en avanzado estado de descomposición, fue encontrado en un profundo barranco en territorio británico. Los restos fueron encontrados en un cañón de difícil acceso por una zona rocosa escarpada, donde es casi imposible descender sin equipo de escalada. Por eso no está claro cómo pudo llegar el hombre hasta allí.
Sin embargo, la familia del oligarca rechazó la idea de que Baumgertner fuera de excursión a la montaña. Según sus familiares, era un día normal de trabajo y no había indicios de que planeara trasladarse a una zona peligrosa.
un evento extraño
Fuentes rusas también empezaron a hablar del caso. Algunos canales Telegraph y medios de comunicación en el exilio dicen que se suponía que el último experto de Panov tenía vínculos con la inteligencia militar del GRU y que cooperaba con los servicios occidentales. Sin embargo, estas acusaciones no han sido confirmadas oficialmente y el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso se ha negado a comentar sobre ellas.
Oficialmente, nadie ha confirmado que la muerte del diplomático y el descubrimiento del cuerpo del oligarca estén directamente relacionados. Sin embargo, los investigadores coinciden en que el momento y las circunstancias de estos dos acontecimientos son, cuanto menos, inquietantes.








