Gestión Pública errónea en la MPT y en el SATT

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Por: Dr. Jorge Apolitano Rodríguez

La gestión pública y las políticas públicas se orienta sus fines y objetivos en dar el mejor servicio a la ciudadanía. Sin embargo, podemos apreciar que la Municipalidad Provincial de Trujillo y el SATT no tienen políticas claras en otorgar una adecuada prestación.

Un ciudadano que quiere pagar sus tributos y contribuir con su comuna no se le puede maltratar de esta forma. Como se ha mostrado en la foto que estamos publicando, existen deficiencias en la prestación de los servicios públicos, las cuales terminan incidiendo negativamente en la percepción ciudadana sobre la gestión pública y el desempeño del Estado en el Perú.

El propósito de la gestión pública es organizar, planear, controlar y dirigir el funcionamiento y sostenibilidad de los servicios públicos. Las capacidades de gestión de las entidades públicas también se ven limitadas por una deficiente infraestructura y equipamiento.

Pero el caso del SATT no es de precariedad, es de ideas.  Muchas entidades tienen varias sedes de trabajo y a su personal disperso y fraccionado entre ellas, lo cual trae una serie de costos de gestión y coordinación como resultado de pérdidas de tiempo en traslados para sostener reuniones o tramitar documentos. La crisis sanitaria que estamos atravesando nos hace más creativos para solucionar los problemas. Sin embargo, no lo observamos.

Adicionalmente a esto, están las carencias de planificación y gestión de tecnologías de información adecuadamente y oportuna para los ciudadanos. Muchos trujillanos en pandemia los servicios de seguridad ciudadana y el mantenimiento de parques y jardines, han sido pésimas, sin embargo, han pagado normalmente, sin tomar en cuenta la administración edil.

Por estas razones es importante que las autoridades o gerentes sepan el ABC de la Gestión Pública para dar un servicio de calidad a los ciudadanos. Estos problemas se potencian por la ausencia de políticas de capacitación y de desarrollo de capacidades y competencias, ya sea porque las autoridades no valoran la gestión del personal o porque la entidad no cuenta con recursos para ello. Muchas municipalidades no capacitan a su personal y no respetan la meritocracia para otorgar un eficiente servicio.

Como consecuencia de la falta de un sistema de planificación que defina objetivos claros y mesurables tomando en cuenta las brechas de necesidades de la población por cerrar, las entidades no cuentan con tableros de indicadores cuantitativos y cualitativos para monitorear su gestión en los diferentes niveles de objetivos y responsabilidad sobre los mismos.

Las filas para pagar en el SATT es una vergüenza. Se debe aplicar políticas públicas claras y muy definidas en favor de la ciudadanía trujillana. Es hora de dar un mejor servicio eficiente y con eficacia.