Feliz Día del Padre: Padre Rico, Padre Pobre

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Por: Robert t. Kiyosaki y Sharon l. Lechter

Esta es la historia de un niño que nació y creció en Hawái, hijo de un padre tradicional, maestro de escuela y con un gran currículo y de su padre adoptivo, un hombre pragmático totalmente opuesto a su padre biológico, quien enseñó a este chico las lecciones para convertirse en un hombre inmensamente rico. Aquí están los consejos que ambos padres le dieron y como él usó los mejores.

Tuve dos padres, uno rico y uno pobre. Mi padre pobre, nunca completó el octavo grado. Ambos hombres eran fuertes, carismáticos e influyentes. Si yo hubiese tenido tan solo un padre, habría tenido que aceptar o rechazar sus consejos. El problema fue que, el hombre rico, todavía no era rico, ni tampoco el pobre era pobre aún. Por ejemplo, un papá diría “el amor al dinero es la raíz de todo mal”. Siendo un joven muchacho, tener dos padres fuertes influenciándome fue difícil. La mayoría de nosotros aprendemos de nuestros padres, acerca del dinero. ¿Y, qué puede un padre pobre decirle a su hijo sobre el dinero? Sencillamente, “continua en el colegio y estudia intensamente”. Eso fue aprendido cuando el joven era un niño. El tema dinero no se enseña en las escuelas. ¿Y qué va a pasar cuando los servicios sociales de salud y las cajas de jubilación se queden sin dinero? ¿Cómo podrá sobrevivir una nación si lo que debe ser enseñado a los niños acerca del dinero queda en manos de los padres -la mayoría de los cuales serán, o ya son, pobres? Dado que tuve dos padres influyentes, yo aprendí de ambos. Por ejemplo, un padre tenía el hábito de decir “no puedo afrontarlo”. Mi padre en-vías-de-hacerse-rico explicaría que, automáticamente, al decir “no puedo afrontarlo”, nuestro cerebro cesa de trabajar. Más se fortalece, más dinero puedo hacer.”

Mis dos papás tenían formas opuestas de pensar. Un papá recomendaba, “estudia mucho, así encontrarás una buena compañía en la cual trabajar”. Un papá decía, la razón por la que no soy rico es porque los tengo a ustedes, niños”. Uno alentaba a hablar de negocios y dinero durante la cena. El otro prohibía que el tema dinero fuera discutido durante la comida. Amaba la idea de los beneficios médicos y otros beneficios que el ejército brindaba a sus retirados. El otro papá creía en la total autodependencia financiera El hablaba bien claro sobre la mentalidad de “beneficiario”, y de cómo estaba creando gente débil y con carencias financieras. Era bien enfático en relación a ser financieramente competente. Un papá bregaba por ahorrar unos pocos dólares. Ser producto de dos padres fuertes me permitió darme el lujo de observar los efectos que dos formas diferentes de pensamiento tenían sobre la vida de uno. Por ejemplo, mi papá pobre siempre decía “nunca seré rico”. En cambio, mi papá rico siempre se refería a sí mismo como rico. Decía “soy un hombre rico, y los ricos no hacen esto”. Aun cuando estaba totalmente quebrado luego de un revés financiero importante, continuaba refiriéndose a sí mismo como hombre rico. Se cubría a sí mismo diciendo: “Hay una diferencia entre ser pobre y estar quebrado… Aunque Mi padre pobre decía también “no estoy interesado en el dinero” o “el dinero no cuenta”. Mi padre rico siempre decía “el dinero es poder”.

Noté que mi papá pobre era pobre, no por la cantidad de dinero que ganaba, la cual era significativa, sino por sus pensamientos y acciones. ¿A quién debía escuchar? , ¿A mi padre rico o a mi padre pobre? ambos hombres tenían un gran respeto por la educación y aprendizaje, ellos estaban en desacuerdo sobre aquello que pensaban que sería importante aprender. El otro me animaba a estudiar para ser rico, para entender cómo funciona el dinero, y para aprender cómo tenerlo trabajando para mí. “¡Yo no trabajo por dinero!” eran palabras que él repetía una y otra vez, “el dinero trabaja para mí”. A la edad de nueve años, decidí escuchar y aprender de mi padre rico acerca del dinero. El dinero es una forma de poder. El dinero viene y va, pero si usted cuenta con la educación acerca de cómo funciona el dinero, gana poder sobre él y puede comenzar a generar riqueza. Estas lecciones no pretenden ser respuestas sino pautas indicadoras. Estas seis lecciones son:

1. Los ricos no trabajan por el dinero.

2. Entender las finanzas.

3. Ocúpese de su propio negocio.

4. La historia de los impuestos y el poder de las corporaciones.

5. Los ricos inventan el dinero.

6. Trabaje para aprender y no por el dinero.

PD: Cortesía de tu amigo Dr. Jorge Apolitano, en el Día del Padre y que nos sirva de mucha reflexión.