Los Ángeles persigue los cartuchos de tinta desechados, lo que plantea preguntas inevitables sobre cómo la gente compra impresoras y por qué persisten los residuos.


Los Ángeles ha pasado años endureciendo las reglas sobre los plásticos de un solo uso, desde bolsas de compras hasta contenedores de comida para llevar, y ahora está mirando a un nuevo enemigo ambiental: el Ayuntamiento anunció planes para prohibir ciertos cartuchos de impresora de un solo uso.

El objetivo no es la impresión en sí, ni siquiera el cartucho como categoría. El programa de devolución se centra en cartuchos que no se pueden rellenar, remanufacturar, reutilizar ni recuperar: en realidad, productos diseñados para desecharse cuando están vacíos y ya no se pueden utilizar.



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