Los servicios de suscripción están disponibles para casi cualquier cosa que compre un cliente. Muchos, como Netflix o Spotify, empiezan siendo baratos, pero el costo aumenta con el tiempo. Y si bien registrarse es fácil, cancelar puede resultar complicado. Empresas como Adobe y Amazon incluso han sido acusadas por la Comisión Federal de Comercio de utilizar patrones oscuros para atraer a los clientes a participar. Pero el aumento de los costos es sólo una parte del problema. El modelo de suscripción elimina la oportunidad del consumidor de poseer lo que compra. Entonces, ¿cómo llegamos al punto en el que prácticamente todo es una suscripción? ¿Y por qué tener algo no hace que todo sea tan caro?








